La estatua de la Libertad, paradójicamente, ni siquiera fue
creada en Estados Unidos, sino en el estudio de un escultor francés llamado
Frederic Auguste Bartholdi.
Es una estatua de cobre, cubierta con una túnica larga y suelta, que se yergue majestuosamente sobre una pequeñísima isla en el puerto de Nueva York y le da la bienvenida a los barcos y pasajeros que llegan. En la mano derecha sostiene una antorcha en alto señalando el cielo; en la izquierda se encuentra una tablilla que dice: "4 de julio de 1776", fecha en que se proclamó la Declaración de Independencia.
La estatua, cuyo nombre completo es La Libertad Iluminando el Mundo, fue un regalo de Francia a Estados Unidos, que simboliza el amor de ambos países a la democracia.
Es una estatua de cobre, cubierta con una túnica larga y suelta, que se yergue majestuosamente sobre una pequeñísima isla en el puerto de Nueva York y le da la bienvenida a los barcos y pasajeros que llegan. En la mano derecha sostiene una antorcha en alto señalando el cielo; en la izquierda se encuentra una tablilla que dice: "4 de julio de 1776", fecha en que se proclamó la Declaración de Independencia.
La estatua, cuyo nombre completo es La Libertad Iluminando el Mundo, fue un regalo de Francia a Estados Unidos, que simboliza el amor de ambos países a la democracia.
La estatua de la Libertad es la más grande que se haya
construido jamás. Pesa 240.000 kilos, tiene una altura de 46 metros y se
levanta sobre un pedestal de 45,7 metros de altura. En la cabeza lleva una
corona de siete puntas, que representa los siete continentes. Un ascensor lleva
a los visitantes desde el pedestal hasta la base de la estatua, y de allí 168
escalones conducen a la corona en cada una de las dos escalinatas.

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